Cuando el callejón tiene sitio para todos, menos para la prensa.
Hay una cuestión que, temporada tras temporada, se repite en muchas plazas de toros y que creemos que merece ser puesta encima de la mesa: el acceso de los medios de comunicación a los festejos taurinos.
Los medios solicitamos acreditaciones de prensa con antelación, explicamos nuestra labor y, en muchos casos, acudimos a cubrir prácticamente todos los festejos de la temporada. La respuesta que recibimos suele estar condicionada por cuestiones perfectamente comprensibles: el aforo del callejón, la seguridad y el espacio disponible.
Hasta ahí, nada que objetar. La seguridad debe ser siempre una prioridad y entendemos que el callejón de una plaza de toros no puede convertirse en un espacio sin límites, es decir, las verbenas de los pueblos.
Pero la pregunta aparece cuando llega el día del festejo.
Porque en ocasiones nos encontramos con un callejón abarrotado de personas que no están allí ejerciendo labores informativas: invitaciones, compromisos de empresa, representantes, personal relacionado con determinados ámbitos o personas que acceden por diferentes motivos.
Y mientras tanto, periodistas y fotógrafos que hemos solicitado nuestra acreditación y que acudimos a trabajar nos quedamos fuera porque, según se nos comunica, no hay espacio y por seguridad.
La cuestión no es reclamar privilegios para los medios. La cuestión es preguntarse qué criterios deben aplicarse cuando el espacio es limitado.
Si la capacidad y la seguridad son los argumentos para restringir el número de acreditaciones de prensa, parece razonable que esos mismos criterios se apliquen de manera general y transparente a todas las personas que ocupan el callejón.
Porque un periodista no acude a una plaza de toros para disfrutar del festejo como espectador. Acude a trabajar. Tiene que tomar notas, realizar entrevistas, hacer fotografías, recoger declaraciones, informar de lo ocurrido y, posteriormente, elaborar una información para sus lectores.
Cuando un medio queda fuera, no solo se perjudica al profesional. También se limita el derecho de sus lectores a recibir información sobre el festejo.
Y hay otra cuestión que tampoco debería perderse de vista: los medios locales y especializados son quienes mantienen viva la información taurina durante toda la temporada, cubriendo festejos mayores y menores, desplazándose, dedicando horas de trabajo y dando visibilidad a una actividad que necesita precisamente de los medios para llegar al público.
Por eso creemos que sería conveniente abrir un debate sobre los criterios de acceso a los callejones de las plazas de toros.
Si realmente no hay espacio para todos, debe existir un criterio claro, objetivo y conocido de antemano. Y si la prioridad es la seguridad, esa prioridad debería afectar a todos por igual.
No se trata de pedir que cualquier periodista tenga automáticamente un sitio en el callejón. Se trata de que el trabajo periodístico no quede relegado frente a las invitaciones y los compromisos cuando precisamente se está alegando falta de espacio para denegar acreditaciones profesionales.
La prensa no debería ser entendida como un invitado más. La prensa está allí para trabajar.
Y quizá sea el momento de que empresas, plazas y medios nos sentemos a hablar de ello y encontremos una fórmula que permita garantizar la seguridad, respetar la capacidad de cada recinto y, al mismo tiempo, asegurar que los profesionales que acuden a cubrir los festejos puedan desarrollar su trabajo.
Porque si hay espacio para estar, también debería haber espacio para informar.





